
El abogado y analista jurídico José Hoepelman expresó fuertes críticas hacia la postura del Movimiento Matrimonio Feliz, organización que solicitó al Ministerio de Cultura y a la Comisión de Espectáculos Públicos y Radiofonía evaluar e intervenir el contenido del programa “La Casa de Alofoke”, alegando que promueve presuntos antivalores que podrían afectar a niños y jóvenes de la República Dominicana.
La solicitud del grupo ha generado un amplio debate nacional sobre los límites de la libertad de expresión, la responsabilidad de los creadores de contenido y el rol del Estado en temas culturales y mediáticos.
Hoepelman: “Confundir entretenimiento con antivalores es subestimar a la ciudadanía”
En declaraciones públicas, José Hoepelman consideró que pedir intervención estatal sobre un programa de entretenimiento es un acto que subestima la capacidad crítica del público dominicano.
El jurista sostuvo que la sociedad actual está más informada y posee las herramientas para distinguir entre contenido de ficción, humor, sátira o entretenimiento, y elementos que realmente influyen en su formación moral.
“Pretender imponer filtros morales es tratar a la población como menores culturales, incapaces de discernir por sí mismos”, afirmó.
Hoepelman señaló que los medios de comunicación y las plataformas digitales han evolucionado, y que la audiencia —especialmente la juventud— consume contenido diverso con un criterio propio. Por lo tanto, intentar regular arbitrariamente lo que se transmite podría interpretarse como un retroceso democrático.
El arte dominicano siempre ha enfrentado acusaciones de inmoralidad
El abogado también recordó que a lo largo de la historia cultural dominicana numerosas obras, libros, programas, canciones y expresiones artísticas fueron catalogadas en su momento como “inmorales”, “inapropiadas” o “peligrosas”.
Sin embargo, con el paso del tiempo muchas de ellas se convirtieron en referentes nacionales, apreciadas incluso por instituciones académicas y generaciones posteriores.
Hoepelman resaltó que:
“El arte evoluciona, y lo que ayer escandalizaba hoy forma parte de nuestra identidad cultural. El juicio moral cambia, pero la creatividad debe permanecer libre”.
Advertencia sobre los peligros de la censura
El abogado insistió en que la creatividad no crece bajo presión, y que cualquier intento de limitar los espacios de expresión artística o mediática podría “empobrecer la imaginación colectiva” y frenar el desarrollo cultural del país.
Desde su perspectiva, es más efectivo fomentar educación mediática en las familias y escuelas que imponer controles o prohibiciones por criterios subjetivos o morales.
“Fortalecer valores no ocurre restringiendo, sino educando y promoviendo pensamiento crítico”, expresó.
Un debate abierto sobre el rol del Estado y los medios digitales
La controversia con “La Casa de Alofoke” reabre la discusión sobre la responsabilidad del contenido digital, el impacto de los programas de entretenimiento y el papel de organismos como Espectáculos Públicos.
Mientras sectores conservadores piden intervenciones, otros defensores de la libertad de expresión señalan que el país debe apostar por regulaciones modernas, enfocadas en la educación y en el uso responsable de plataformas, sin caer en censura o persecución de creadores.
La opinión de José Hoepelman se suma a un creciente grupo de voces que alertan que este tipo de solicitudes podría sentar precedentes peligrosos para el ecosistema cultural y comunicacional del país.